Créditos de Biodiversidad Marina en Raúl Marín Balmaceda

Créditos de Biodiversidad Marina en Raúl Marín Balmaceda
Chile ha avanzado de forma significativa en la creación de áreas marinas protegidas: hoy, más del 44% de su Zona Económica Exclusiva está bajo protección oficial. Sin embargo, proteger en el papel no siempre significa proteger en la práctica. La falta de recursos para monitorear, gestionar y fiscalizar estas áreas sigue siendo uno de los principales desafíos de la conservación marina.
Para enfrentar esta brecha surge el proyecto piloto de créditos de biodiversidad marina, impulsado por Fundación Patagonia Azul con el apoyo del Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF). Su objetivo es simple y ambicioso: crear una nueva forma de financiar la conservación del océano, atrayendo inversión hacia la protección efectiva de ecosistemas marinos.
¿Qué son los créditos de biodiversidad?
Los créditos de biodiversidad son una herramienta financiera que da valor a la protección de la naturaleza.
En términos simples, un crédito representa la protección verificable de un ecosistema durante un período determinado. Por ejemplo:
- proteger 1 km² de océano por un año.
A diferencia de los créditos de carbono —que buscan reducir emisiones—, estos créditos se enfocan en cuidar la biodiversidad directamente, asegurando que ecosistemas saludables se mantengan intactos en el tiempo.
Créditos basados en protección
Este piloto trabaja con créditos basados en protección, lo que significa que:
- no buscan restaurar ecosistemas dañados,
- sino resguardar ecosistemas que hoy están sanos y funcionando.
Esto incluye fiordos, bosques de algas, humedales costeros y hábitats clave para aves y mamíferos marinos. La idea es proteger antes de perder, no reparar después.

los créditos son “basados en protección”: no buscan restaurar ecosistemas degradados, sino garantizar la salvaguarda de ecosistemas saludables existentes

¿Por qué Raúl Marín Balmaceda?
El proyecto se desarrolla en el Área Marina Costera Protegida de Múltiples Usos Pitipalena–Añihué, en la región de Aysén. Este territorio combina alta biodiversidad con una comunidad costera comprometida con la conservación, lo que lo convierte en un lugar ideal para pilotear este modelo.
El trabajo incluye:
- Ciencia: levantamiento de línea base de biodiversidad y monitoreo satelital.
- Comunidad: participación de líderes locales en el monitoreo y definición de beneficios.
- Marco legal: análisis de compatibilidad con la ley chilena y estándares internacionales.
- Mercado: exploración de compradores interesados en financiar conservación con impacto real.
¿Qué buscamos lograr?
El piloto apunta a emitir sus primeros créditos hacia 2026. Si funciona, el modelo podrá replicarse en otras áreas marinas protegidas de Chile y servir como referencia internacional.
En palabras simples, los créditos de biodiversidad marina buscan transformar la conservación en algo financiable, asegurando recursos estables para proteger el océano y generando beneficios directos para quienes viven junto a él.




